Del pedido a la caja, paso a paso
Trabajamos con un taller de empaquetado en Zaragoza que coordina la llegada de piezas desde distintos artesanos y talleres colaboradores.
Cómo empezó
La idea surgió de una necesidad concreta: encontrar botes que cerraran de verdad y bandejas de nevera que no se rayaran a los pocos meses. En 2013 empezamos a reunir referencias de vidrio borosilicato y acero inoxidable de proveedores que ya trabajaban con hostelería, y adaptamos formatos para el uso doméstico.
Selección de materiales
Antes de incorporar una referencia nueva, comprobamos el espesor del vidrio, el gramaje del acero y el tipo de barniz que lleva el bambú. No todos los proveedores trabajan con los mismos estándares, así que pedimos muestras y las probamos en casa durante semanas antes de decidir si entran al catálogo.
Control antes de salir
Cada tapa hermética se cierra y se comprueba manualmente. Las juntas de silicona se revisan una a una porque es la pieza que más falla si viene defectuosa de fábrica. En el acero, se pasa un paño para detectar rebabas en los bordes antes de que la pieza llegue al cliente.
Quién revisa cada pedido
Un pequeño equipo en Zaragoza se encarga de recibir las piezas de los talleres colaboradores, clasificarlas y prepararlas para el envío. No es una cadena automatizada: cada caja pasa por manos que conocen el catálogo pieza por pieza.
Embalaje consciente
Usamos cajas de cartón reutilizado, relleno de papel en lugar de plástico de burbujas y separadores de cartón reciclado entre piezas de vidrio. El objetivo es que el mismo criterio que aplicamos al producto se note también en cómo viaja hasta tu casa.
Un catálogo pensado para durar
No diseñamos piezas de temporada. Las bandejas, botes y cestas que forman el catálogo se mantienen varios años sin cambios de diseño, precisamente para que se puedan seguir combinando con lo que ya tienes en casa sin quedar descatalogado a los pocos meses.